lunes, 16 de enero de 2017

Perú, reino de bosques

Un libro que te encantará con “imágenes impactantes registradas por los más destacados fotógrafos. 
Textos que armonizan la información científica, historias y poesía. 
Un emocionante recorrido visual y literario por los distintos tipos de bosques que alberga nuestro país, para orgullo de todas y todos” 
(Programa Bosques de Minam).



LOS BOSQUES HABLAN, Y SON POLÍGLOTAS


 Del casi millón trescientos mil kilómetros cuadrados que mide el Perú, setecientos treinta mil están cubiertos de bosques. Solo su franja amazónica representa cerca del sesenta por ciento de todo el territorio nacional. Nuestro país es uno de los diez más diversos del planeta y el porvenir de la vida depende de la conservación de esa fortuna. 

Sin embargo, contra lo que suele pensarse, la riqueza de un bosque no son sólo sus plantas, sino las relaciones químicas, físicas y sociales que se establecen entre las especies a partir de ellas. 

En términos ecológicos, un conjunto de árboles, por extenso que sea, no alcanza para ser un bosque. Una metáfora lo ilustra: para que logre serlo, incluso siendo pequeño, hace falta que sea de cuento, es decir que en él habiten personajes diversos, a la manera de héroes, y una historia de interacciones y dependencias, de singularidades. Todo ello sólo es posible tras millones de años de narración biológica, de evolución.

Por eso un bosque no puede inventarse, como pretendemos, ni mudarse de lugar. Tampoco es posible inventar sus animales, ponerlos allí para impedir que se extingan. Un oso de anteojos aprende a diferenciar tallos, ores y cortezas porque su madre le muestra, le cuenta. Es algo que nadie más puede enseñarle de igual forma. 

Se pueden liberar crías de manatí amamantadas con leche de biberón en los ríos donde ya desaparecieron, pero aún sería necesario que un par, un semejante, les enseñe su cultura. 

Los bosques tienen cultura, en efecto. Y un lenguaje que sólo ellos hablan. Son políglotas.

Ahora se sabe que los árboles cuentan su propia historia. Y la cuentan los ríos, los peces, las piedras, los insectos, los colibríes. Nuestros bosques han orecido gracias a ese lenguaje ininteligible, a su alfabeto de células, de millones de células. No es apenas otra metáfora. Gracias a su locuacidad, nuestros bosques han prosperado en una geografía vasta y nudosa, de nevados, volcanes, planicies, cañones, desiertos, lagos en las cimas heladas, ríos, cascadas, paredes de roca. Cada piso térmico, con sus condiciones atmosféricas únicas, moldeó un tipo distinto de bosque.

Y el hecho de que los Andes sean una formación montañosa longitudinal —que se extiende de Sur a Norte—, y no transversal como los picos del Himalaya —que se extienden de Este a Oeste—, solo le impuso otra singularidad a lo que ya era excepcional: latitud, esa medida que establece la distancia angular de un punto de la tierra con la línea del Ecuador. Uno es el paisaje forestal en una montaña al sur de Chile y otro muy diferente en una montaña al norte del Perú, incluso a pesar de estar en idéntica altura sobre el nivel del mar.

Una constancia de la disparidad sorprendente de nuestros bosques son sus especies endémicas, es decir aquellas exclusivas de un territorio, sin coincidencia posible con ninguna de otro lugar. 

Los endemismos del Perú incluyen centenares de aves, árboles, ores, an bios y mamíferos. En la lista de territorios con mayor número de especies únicas, nuestras áreas naturales están entre las primeras del mundo. El endemismo de insectos parece incontable. 

Sólo en la Amazonía, las copas de los árboles más altos atesoran un universo de bichos sin nombre, muchos de ellos ni siquiera vistos...



© Ministerio del Ambiente
Escritor: José Alejandro Castaño
312 pp.
Lima, 2014


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http://www.bosques.gob.pe/archivo/files/pdf/perureinodebosques.pdf










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